“El Costal de Amuletos”: una obra de teatro para niñas y niños que invita a hablar de las emociones y la empatía
El Centro Cultural Universitario Quinta Gameros abrirá sus puertas a una puesta en escena que, entre rimas, canciones y diversión, busca acercar al público infantil al cuidado de la salud mental
El teatro se convierte nuevamente en un espacio para imaginar, aprender y reflexionar con “El Costal de Amuletos”, una obra dirigida por Álvaro Perea y Sarhay Algravez, que llegará al Centro Cultural Universitario Quinta Gameros para ofrecer a niñas y niños una experiencia escénica llena de música, personajes, humor y mensajes relacionados con el reconocimiento de las emociones y la empatía.
La puesta en escena, escrita por Sarhay Algravez Espinoza, está pensada especialmente para el público infantil y plantea, a través del lenguaje teatral, una pregunta cercana a las experiencias de las y los pequeños: ¿qué sucede cuando las emociones se desbordan y las dudas comienzan a hacer mucho ruido?
Con una propuesta que combina rimas, canciones y mucha diversión, “El Costal de Amuletos” busca generar un espacio en el que las niñas y los niños puedan acercarse de una manera entretenida a temas como las emociones, la empatía y el cuidado de la salud mental.
La obra parte de una idea fundamental: aprender a reconocer lo que sentimos también es una forma de cuidarnos. En ese sentido, el escenario se transforma en un lugar para descubrir que hablar de aquello que nos preocupa, escuchar a los demás y comprender nuestras propias emociones puede ayudarnos a enfrentar los momentos difíciles.
Una historia para sentir, escuchar y acompañar.
“Cuando las emociones se desbordan y las dudas hacen mucho ruido… ¡sólo la empatía nos puede salvar!”, señala la invitación de la obra, una frase que resume el espíritu de esta propuesta dirigida principalmente a niñas y niños a partir de los seis años. A través de sus personajes y situaciones, la puesta en escena busca que el público infantil se identifique con distintas emociones y encuentre en ellas una oportunidad para conversar y reflexionar. El objetivo no es presentar las emociones como algo que deba esconderse, sino acercar a las infancias a la posibilidad de reconocerlas y expresarlas.
De esta manera, el teatro funciona como una herramienta para abordar temas que pueden resultar complejos cuando se explican únicamente desde la teoría. Las canciones, las rimas, el juego escénico y el humor permiten construir un lenguaje accesible para las y los pequeños espectadores, mientras que la historia abre la puerta a conversaciones que pueden continuar en casa, en la escuela y en otros espacios de convivencia.
La propuesta también pone especial atención en la empatía, entendida como la capacidad de escuchar y tratar de comprender lo que otras personas sienten. En una etapa en la que niñas y niños están desarrollando sus habilidades sociales y emocionales, aprender a identificar las emociones propias y reconocer las de los demás puede convertirse en una herramienta importante para fortalecer la convivencia.
La obra invita a mirar las emociones desde una perspectiva cercana a la infancia: con curiosidad, imaginación, juego y empatía. Y lo hace a través de una experiencia que busca que el aprendizaje ocurra de manera natural, mientras el público disfruta de una historia llena de personajes, canciones y momentos divertidos. Para quienes buscan actividades culturales dirigidas a las infancias, esta puesta en escena ofrece una alternativa que combina teatro, entretenimiento y reflexión, con un mensaje relacionado con la importancia de cuidar aquello que ocurre dentro de nosotros y de prestar atención a lo que sienten quienes nos rodean.