La Facultad de Filosofía y Letras la alternativa para continuar los sueños de Susana…
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- Enero 29, 2026
Susana Luisa Benjamín Espino, joven perteneciente a la etnia rarámuri y originaria de Pabucheque, un poblado del municipio de Guachochi en la Sierra Tarahumara, ingresó a la Licenciatura en Filosofía con el objetivo de fortalecer su formación académica y ampliar su labor de acompañamiento a población indígena migrante, como intérprete, apoyo comunitario y proyectos de organización civil.
De acuerdo con su trayectoria, Susana concluyó la preparatoria en modalidad abierta en 2024 y en noviembre de 2024 inició su trabajo en Guachochi como maestra de CONAFE, primero en la comunidad de Turuceache, y posteriormente en otra localidad, donde asumió tareas de seguimiento escolar y coordinación con familias, además de la docencia con grupos de primaria y secundaria.
En su nueva etapa como alumna, Susana ha iniciado gestiones de apoyo escolar y logístico, además de mantener el interés por proyectos comunitarios de largo plazo, como la escritura de un libro sobre la gente rarámuri y el impulso de iniciativas educativas en la sierra.
La historia académica de Susana inició en la escuela local de Pabucheque, donde aprendió a leer con la guía de la maestra Rosa, una de las primeras docentes de la comunidad quien de manera voluntaria abrió el espacio para niños de preescolar y primaria. Sus padres a fin de priorizar la educación y brindarle mejores oportunidades, la enviaron a un internado en Guachochi, donde concluyó su educación básica.
En ese espacio enfrentó su primera gran barrera: el idioma. Susana vivió su primera inmersión escolar totalmente en español, con una sola docente que hablaba rarámuri, lo que complicó su adaptación, especialmente durante tercero y cuarto grado. Con el tiempo, y su perseverancia, logró dominar el español a partir de quinto de primaria, etapa en la que, según su propia reflexión, se sorprendió de haber aprobado grados previos sin comprender completamente los contenidos, experiencia que marcó su visión sobre el aprendizaje.
Tras concluir la primaria y continuar la secundaria en el mismo internado, Susana tomó la decisión de reunirse con su familia, que había emigrado a la ciudad de Jiménez en busca de mejores condiciones de vida. En paralelo, desde los 13 años, fue invitada por los hermanos maristas a colaborar como voluntaria impartiendo clases en su comunidad, labor para la que asistía a cursos de capacitación cada verano en Creel y que desarrolló durante tres años con preescolar, tercero y cuarto grado de primaria.
Circunstancias personales y familiares provocaron algunas interrupciones y reacomodos. A los 17 años presentó complicaciones durante el embarazo (amenaza de aborto) y debió guardar reposo, por lo que su familia la trasladó a Jiménez para asegurar atención médica.
Tras el nacimiento de su hija, se integró como voluntaria en la asociación civil CEP Jiménez y retomó su formación escolar mediante el sistema de educación para adultos, concluyó la secundaria tras un examen de nivelación, además de cursar algunas asignaturas pendientes de manera progresiva.
La experiencia de Susana se amplió al acompañamiento educativo en otras etapas de su vida: participó como asesora educativa ICHEA orientada a personas adultas en niveles de primaria y secundaria; posteriormente colaboró con CONAFE de forma presencial y virtual durante la pandemia.
En el ámbito laboral, tras su divorcio enfrentó un periodo de incertidumbre y se incorporó al trabajo en una maquiladora en la capital del estado durante dos años, para después emplearse en una carnicería en Jiménez, donde aprendió labores especializadas fuera del campo educativo.
Gracias a su dominio de la lengua rarámuri y su integración comunitaria, Susana fue invitada a colaborar como intérprete y a considerar una postulación como regidora, además de participar en acciones de acompañamiento a personas rarámuri con dificultades de comunicación y adaptación en contextos urbanos.
En esa misma lógica de apoyo surgió el grupo Rarámuri Boom, conformado para brindar acompañamiento e interpretación a integrantes de la comunidad. El grupo continúa vigente, aunque con reducción de participantes con el paso del tiempo. Susana ha expresado su interés en formalizarlo como asociación civil, proyecto que busca fortalecer el respaldo a familias rarámuri migrantes y visibilizar su identidad y aportaciones.
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